domingo, 24 de mayo de 2009

Dedicatorias

La lluvia es la excusa, pero no la culpable, de que él realte historias tenues sobre musas anheladas. Mujeres con ojos brillantes, disfrazadas de un sol ausente. Los pájaros se esconden en lo que acontecen sus palabras, sustitutas perfectas del silencio de la mañana. Sonidos en otro idioma, el suyo, el de la magia...

Hoy llueve y ella prefiere quedarse en casa. La entristece ver como el día pasa a tonos grisáceos (y aún sabiendo la explicación científica de esa tristeza, sigue culpando a la cromática). Es feliz, pero no sonrie, una no-sonrisa que esconde so pena que la descubran. Navegando encuentra un texto a la deriva que habla de unos ojos como los suyos. Ojos que contagian sorisas y cual espejo fuera, sonrie...

La lluvia es la excusa sí, pero no la culpable de que él relate historias... y éstas decidan independizarse dentro de cada musa. Así pues, el reflejo de sus miradas queda por siempre sumergido en el fondo de un café, adquiriendo su brillo, oscuro e inquietante, para que retornen a él como un circulo de inspiración constante...